2Foto© hoy.esHechos y datos para desmontar el bulo del pucherazo electoral que corre a la velocidad de la luz
El trumpismo y sus seguidores avisan de pucherazo antes de las elecciones. Si pierden, fue por el 'rigging', si ganan, se olvidan de la acusación. Esta costumbre de acusar de pucheros con trampa ha llegado a España. Se utilizó en las elecciones extremeñas de forma un poco forzada: una banda de ladrones robó 14.000 euros y 124 votos en la oficina de Correos de Fuente de Cantos y el PP aventó la acusación de pucherazo. Inmediatamente, aparecieron la caja fuerte robada y los votos quemados, los afectados votaron de nuevo, el PP ganó y nadie se acordó de los pucheros volcados ni pidió disculpas.
Ante la inminencia de elecciones, se vuelve a recurrir al argumentario trumpista por si acaso. Dicen que es más por asustar a los propios y movilizarlos que por verdadero miedo al puchero fullero. Ahora ya no hay tahúres de urnas tan castizos como Vitórica, aquel candidato que, en las elecciones de 1915, pagaba 50 pesetas por voto en Aldea del Cano, el pueblo de mi suegra. Con ese dinero, los aldeanos se compraron un burro y lo llamaron como su benefactor. Descubrir aquella ingeniería electoral era fácil: cada vez que se escuchaba por las calles de Aldea un: «Arre Vitórica»… ¡Pucherazo!