© canarias7.esGanna se da otro festín y Vingegaard deja de abrumar
Tarda menos de 46 minutos en llegar a la meta. El tiempo sigue pasando lento para él. Le toca esperar casi tres horas para confirmar lo que todo el mundo sabe. Es el ganador de la única contrarreloj del Giro de Italia. «Contento de encontrar al fin una larga y sin subidas», se congratula el gran perjudicado por la tendencia que ha devorado la lucha contra el reloj, una especie en extinción en la última década.
El reloj avanza más rápido para el resto. Solo hay dos rivales que se quedan a menos de dos minutos de distancia de 'Top Ganna', en honor al protagonista de la película de Tom Cruise. Uno de ellos también corre en el Ineos. Es el neerlandés Thymen Arensman. Otro tallo. 1,90 metros. Pero solo 68 kilos. El año pasado ganó dos etapas de montaña fabulosas en el Tour de Francia. Y ahora, al fin, parece empezar a salirle una buena clasificación general en una grande.
Es el primero de los mortales. Una referencia para el resto. El papel que se esperaba de Jonas Vingegaard, que sufre por primera vez en el Giro. Boquea. Le falta el aire. No puede desbancar del liderato al bravo Afonso Eulálio, algo que ni a él ni a su equipo parece perturbarles. Lo que no estaba entre sus planes era dejarse, un minuto y seis segundos con Arensman. Ben O'Connor (1,88 metros) también fue diez segundos más rápido. Los dos mejores escaladores.