© canarias7.esEl Sevilla mira al vacío: Nervión tiembla ante un descenso impensable
La derrota en El Sadar dejó mucho más que tres puntos perdidos. Dejó la imagen de un equipo emocionalmente quebrado. Futbolistas hundidos sobre el césped, lágrimas incontenibles, miradas vacías y la sensación de que el Sevilla compite también contra sí mismo. Había logrado ponerse por delante, había rozado una victoria de enorme valor y, sin embargo, volvió a desplomarse cuando más cerca parecía el alivio. En ese derrumbe cabe resumir toda su temporada: cuando aparece una salida, surge otro golpe.
Haber perdido ante Oviedo, Levante y Osasuna, tres rivales directos por mantener la categoría, han dejado muy señalado al técnico. De nada sirvió, parece, ganar al Atlético el único partido que ha dirigido en el Sánchez Pizjuán. Si antes del partido ante Osasuna ya se especulaba con su destitución ahora es algo tangible.
En la planta noble del Sevilla no están nada contentos con el trabajo realizado por el técnico madrileño desde que llegó a Nervión, porque entienden que no se ha producido la reacción esperada. La imagen en el autobús tras el pinchazo en Pamplona habla de la falta de comunicación entre los responsables del club.