2Foto© canarias7.esEl seleccionador sub-21 de Turquía se desploma tras una tarjeta roja a uno de sus jugadores y tiene que entrar la ambulancia
En la Liga, los partidos pueden resolverse por un gol… o por una tarjeta. El silbato suena, la mano va al bolsillo y los colores amarillo y rojo aparecen con más facilidad que en cualquiera de las otras grandes ligas europeas. La liga española se ha convertido en el campeonato donde más se amonesta y más se expulsa. Un récord que invita a la reflexión.
Las cifras lo confirman: en el fútbol español, esta temporada se ha mostrado una media de 4,38 tarjetas amarillas por partido y 0,28 rojas, muy por encima de lo que sucede en la Premier League (3,81 amarillas y 0,12 rojas), la Bundesliga (3,86 amarillas y 0,17 rojas), la Serie A (3,79 amarillas y 0,16 rojas) o la Ligue 1 (3,83 amarillas y 0,27 rojas).
Que en el fútbol español se permita menos el contacto no es ninguna novedad. Los equipos llevan años enfrentándose en Europa a un fútbol más físico, donde el listón arbitral es más alto, se dejan seguir más jugadas y las tarjetas aparecen con menos frecuencia. La diferencia de criterio se ha convertido casi en una seña de identidad del campeonato español.