© hoy.esEl 'pederasta nazi' alega una impotencia sexual tras haber sido víctima de abusos siendo niño
Su declaración este jueves en la última sesión del juicio ha sido tan rocambolesca como todo lo que rodea a su persona. Tras acogerse a su derecho a solo responder a las preguntas de su letrado, pretendía leer un escrito ante la Sala sin pregunta alguna. El tribunal se ha opuesto, permitiéndole la lectura en el turno de última palabra, y el acusado se ha limitado a negar los abusos a ambos denunciantes, sin entrar en detalles ni dar explicación lógica alguna.
Así, ha insistido en su supuesta impotencia sexual que atribuye a los abusos sexuales y prácticas aberrantes de los que dice haber sido víctima durante su infancia. Como el agujero que tiene en el pene de haberle clavado un clavo. Y que todo ello, «aunque suene increíble», está recogido en su libro. Y pese a que reconoce que tiene antecedentes por posesión de pornografía infantil en Alemania, sostiene que las imágenes por las que fue condenado son de él mismo desnudo cuando era niño y en las que aparece junto a sus agresores.
El fiscal ha sacado a relucir su declaración en instrucción en la que dio otras argumentaciones. En ese momento contó al juez que el menor que le denunció por agresiones sexuales continuadas quería una relación más íntima con él, que la que tenían como si fuera su padre. Que fue por ello por lo que le puso la caravana, para distanciarse de él -cuando ha quedado acreditado que iba a dormir frecuentemente a la misma junto al menor de catorce y quince años en esas fechas-.