3Foto© larazon.esEl Papa, con el Rey y el pueblo
El Papa llega a España en un momento convulso de la vida nacional. El Gobierno está en serias dificultades y procurará aprovechar la visita papal para recuperar el aliento, distraer la atención de la opinión pública y, si es posible, aprovechar la sintonía con el jefe de la Iglesia católica en algunos aspectos controvertidos de su política social, especialmente la inmigración.
León XIV viene en visita pastoral, como misionero con una larga trayectoria en Hispanoamérica, a alentar la fe de los creyentes y a tomar el pulso al catolicismo en España. Pero también es un viaje de Estado. Por eso su primer interlocutor será el Rey Felipe VI, y es de esperar una actitud del Papa hacia la Monarquía y su titular llena de afecto y consideración. En la Corona española se refleja el brillo histórico de la evangelización de América y la expansión del catolicismo en medio mundo.
En otro gesto significativo e inédito, el Papa comparecerá en las Cortes ante los representantes del pueblo con un mensaje de hondo calado moral. Significará un apoyo inequívoco a las instituciones democráticas en un momento en que se resquebraja la concordia constitucional y reina la incertidumbre sobre el futuro democrático de la nación.