2Foto© elpais.comEl monumental desafío de Péter Magyar para desmantelar la Hungría capturada por Orbán
Péter Magyar logró la proeza política de derrotar al primer ministro nacionalpopulista Viktor Orbán el domingo pasado. Orbán y su partido, Fidesz, habían construido un búnker a costa del deterioro del Estado de derecho. Durante 16 años de hegemonía absoluta tomaron el control de todos los poderes del Estado. “El pueblo húngaro no votó por un simple cambio de Gobierno, sino por un cambio completo de régimen”, proclamó Magyar ante una multitud eufórica. La tarea es monumental.
Orbán no solo controlaba las ramas ejecutiva, legislativa y judicial del poder; también la economía, los medios de comunicación y centros de pensamiento. “Este país fue secuestrado. Es un Estado capturado”, afirmó Magyar aquella noche histórica.
Irónicamente, el arma que Orbán había afinado con más de 300 reformas legislativas para atrincherarse, se volvió en su contra. Gracias a un sistema electoral enormemente desproporcional, Magyar obtuvo una supermayoría parlamentaria de dos tercios. Con los 141 escaños de los 199 de la Cámara, puede revertir el marco jurídico construido a medida por Fidesz. Tisza, su partido, logró un récord con más de 3,3 millones de votos y una participación cercana al 80%. Tiene la legitimidad y el mandato explícito de desmantelar el sistema construido por Orbán.