© ideal.esEl Gobierno llevará la perspectiva de género a los MIR
«Los sesgos están desde que empezamos a estudiar, incluso desde la propia práctica clínica de las profesionales», dijo García. «Los sesgos pasan a cómo miramos, diagnosticamos y tratamos a nuestros pacientes. Por ejemplo, en un caso del infarto agudo de miocardio, las mujeres tenemos lo que frecuentemente se llaman 'síntomas atípicos' que no son los de los hombres, como el dolor en el brazo izquierdo. Tenemos síntomas diferentes y antes de ir a la consulta terminamos de hacer las tareas, entonces se retrasa el diagnóstico».
Ella misma, confiesa, tuvo ese sesgo cuando una «tía muy cercana, casi como mi madre», presentó un dolor cervical que resultó ser una angina y no el estrés. «Si yo que tenía el conocimiento, cómo no será en el resto de la sociedad». Con la intención de romper esos prejuicios, que «operan desde dentro de esas estructuras profundas de nuestro conocimiento y vida cotidiana», el Ministerio de Sanidad intenta reformular la atención a las mujeres desde la formación, guiados por «este libro blanco, que es infinitamente valioso», editado por Observatorio de Salud y Estudio de Comunicación.
El primero punto del «decálogo para una sanidad con perspectiva de género» del libro, en el que intervienen más de 60 expertos, menciona «programas de formación continua que sensibilicen a los profesionales de la salud sobre las diferencias de género en el ámbito sanitario». Para la atención equitativa con las mujeres, que son más de la mitad de los usuarios del sistema sanitario, se requiere un abordaje que considere sus necesidades específicas y factores sociales como la conciliación laboral, la sobrecarga de cuidados, el autocuidado y al acceso a los servicios.