© canarias7.esEl emperador de América que cambió el mundo en un año
El primer año de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos ha constituido una experiencia desenfrenada, polarizante y casi imposible de mesurar. Pero, con el transcurso de los meses, es posible descubrir que el vértigo tiene un argumento. Si el líder republicano ha aplicado un axioma en la política tanto exterior como interior en sentido estricto ha sido el de que una gran potencia mundial se mide por su economía y su poder militar.
Trump juró su cargo el 20 de enero de 2025 y desde entonces ha hecho de lo uno y de lo otro su herramienta de trabajo diaria.
Los aranceles, ese gran invento para regular las voluntades de las naciones, y la fuerza -otro termostato válido en Venezuela, Irán, África e, indirectamente, Israel, la OTAN-Ucrania y nadie sabe si Groenlandia- le han convertido en el tipo que todos piensan capaz de imponer su criterio en el planeta.