© canarias7.esEl día que el Girona tomó el Bernabéu
Eusebio no habla de hazañas imposibles, sino de procesos. De cómo, incluso en la derrota parcial -«íbamos perdiendo al descanso»-, percibía que su equipo estaba cómodo en el campo. Aquel Girona empezaba a parecerse a lo que él imaginaba desde su llegada: «Un conjunto capaz de sostener un 4-3-3, de formar triángulos en el centro del campo y de gobernar los partidos desde el balón».
«En ese momento vi que podía ser el sistema ideal para superar al Madrid», viene a decir. No fue una intuición aislada, sino el resultado de semanas de adaptación a una plantilla que venía de otro libreto. En la segunda parte, aquella idea cristalizó: dominio, personalidad y dos golpes certeros.
«Los marcaron Cristian Portugués 'Portu' y Cristhian Stuani», nombres que aún hoy siguen ligados al club. Para Eusebio, no es casualidad. Ve una continuidad «entre aquel germen y el presente que ha llevado al Girona a competir desde la posesión y el control». En ese hilo conductor sitúa también el trabajo de Míchel Sánchez, actual entrenador del Girona, al que atribuye «haber elevado la idea hasta un nivel altísimo». Donde antes había intención, ahora hay convicción colectiva: dominar el juego, someter al rival, acumular balón.