© laverdad.esEl camuflaje militar más usado lo inventaron dos ‘hipsters’
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El último día que vi a mi hermano la habitación olía a yeso. Igual que huelen los pisos vacíos en los que no vive nadie.
Como olía tu casa, tu habitación.
En la bolsa de deporte de mano él había metido varios gurruños de ropa anodina. De la que usas para bajar la basura, para la resaca. Un chándal gris, una camiseta de calefacciones Formoso. Los calzoncillos que nunca te pondrías para un viernes por la noche. Las baldas vacías. Los cajones inútiles.
De como deshabitar un armario en cinco minutos.