
EEUU veta a Abbas y a otros dirigentes palestinos de acudir a la Asamblea de la ONU
La decisión iría en contra del Tratado de Sede que EEUU firmó con la ONU en 1947. El documento obliga al país anfitrión a conceder visados a todos los representantes oficiales de los Estados miembros de la ONU, incluidos jefes de Estado, ministros y delegados que acuden a la Asamblea General u otras reuniones oficiales. La idea era que la sede de la ONU debe ser accesible a todos los estados miembros, sin discriminación política, religiosa o ideológica.
Había, sin embargo, una cláusula de exclusión: Washington solo podría negar un visado en circunstancias muy excepcionales de seguridad nacional. Trump, que ha declarado seis emergencias nacionales desde enero para justificar aranceles, ofensivas migratorias y actividades militares en Latinoamérica, no ha tardado en ajustar la realidad a esa situación de excepción: «La administración Trump ha sido clara: Va en interés de nuestra seguridad nacional responsabilizar a la Autoridad Palestina por no cumplir con sus compromisos y por socavar las perspectivas de paz», señala el comunicado.
Tras organizar el mes pasado la Conferencia de los Dos Cstados en la que se decidió fortalecer a la Autoridad Palestina para sustituir a Hamás en el gobierno de Gaza, Francia y Arabia Saudí están recogiendo firmas de países que suscriban la llamada Declaración de Nueva York, que intenta revitalizar el proceso de paz en base a la solución de los dos estados. La medida del Departamento de Estado, que sin embargo extenderá salvoconductos a los funcionarios palestinos en la ONU, es una clara indicación de que Washington prefiere su propio plan para la posguerra.