© canarias7.esDinamarca vota hoy entre el desgaste político y la amenaza de Trump sobre Groenlandia
Uno de cada tres daneses, por ejemplo, quiere que la inmigración desde países no occidentales sea detenida, incluso si afecta a la economía danesa, según una encuesta realizada por Gallup para BT.
Las chispas saltaron en el último debate, cuando Lars Boje Mathiesen (BP) salió de su estrado, se acercó al actual ministro de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, y colocó sobre su mesa la foto de una mujer que fue atropellada recientemente por un inmigrante. El hombre había sido expulsado tiempo atrás de Dinamarca por pertenencia a una banda criminal y conducía bajo los efectos del cannabis por el casco urbano junto al centro de deportación Kærshovedgård, cerca de Bording. «Cuando hables de proporcionalidad, díselo a Sven, su marido», le dijo.
Pelle Dragsted, de Alianza Rojiverde, respondió señalando que «la comadrona que ayudó a mi hija a nacer, Nora, en Rigshospitalet, es a quien estás golpeando con tu retórica«. «Si gobernásemos nosotros no habría Kærshovedgård», zanjó Inger Støjberg, la presidenta de los Demócratas Daneses, para quién la política migratoria de Frederiksen, una de las más duras de Europa, no es lo suficientemente restrictiva.