© canarias7.es¿De verdad solo te quedan 18 veranos con tus hijos?
La crianza «ya está sometida a muchas exigencias», advierte Amaya Prado, miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Es una realidad constatada, aunque en redes no se vea. Así que «si añadimos la obligación de producir una infancia en constante estímulo para que sea recordada, podemos transformar algo que debería ser de disfrute en otra fuente de estrés», subraya la especialista. La carta de Isabel es muy emotiva, pero debe mirarse con perspectiva para no añadir presión. «La señal de alarma aparece cuando pasarlo bien deja de ser una elección y se convierte en una imposición».
Las redes encuentran un terreno fértil para que calen mensajes sobre la urgencia de vivir experiencias extraordinarias. María Fuster, psicóloga clínica y vocal del Consejo General de la Psicología, señala que en una sociedad atravesada por «imperativos de prisa, de excelencia, intensidad y felicidad a toda costa», la frase de los 18 veranos toca dudas muy íntimas: ¿Estoy suficiente tiempo con ellos? ¿Estoy aprovechando su infancia? ¿Recordarán estos años como algo feliz?
Paradójicamente, cuanto más empeño se pone en conservar el presente, más fácil es dejar de vivirlo. Prado encuadra este fenómeno en la «nostalgia anticipatoria», que consiste en «experimentar tristeza por algo que todavía está ocurriendo porque sabemos que en algún momento terminará».