© laverdad.esDe sudokus a resolver un crimen: el cambio de los pasatiempos veraniegos
En ellos, el lector no es un mero espectador, es el protagonista de la historia, el detective que debe resolver el misterio. Cada prueba sirve para avanzar. Hay personajes, pistas falsas, mapas, documentos, códigos y decisiones que obligan a detenerse, releer y mirar dos veces antes de escribir una respuesta. Tiene poco del cuadernillo que dejábamos olvidado en la guantera y mucho de novela interactiva y experiencia inmersiva.
El ejemplo más viral es 'Murdoku' (ed. Temas de Hoy), de Manuel Garand. Lo que empezó como un experimento que mezclaba la mecánica del sudoku con pequeños casos criminales se ha convertido en uno de los mayores éxitos editoriales del año. Su primera entrega ha superado los 240.000 ejemplares vendidos en apenas unos meses, 16 ediciones en España. Y tiene ya una segunda entrega, 'Murdoku: Viaje al pasado'.
El tirón ha sido tan grande que ha sorprendido incluso al sector editorial. Librerías que apenas dedicaban espacio a este tipo de publicaciones han acabado colocándolas en mesas destacadas junto a las novedades más vendidas. En redes sociales se acumulan vídeos de lectores compartiendo teorías, comparando soluciones o confesando qué pista pasaron por alto.