© laverdad.esDe Sudáfrica 2010 a Nueva York 2026: el hilo rojo de la eternidad
Este domingo, la selección disputa la gran final del Mundial frente a la Argentina de Leo Messi. Es inevitable la mirada retrospectiva, el ejercicio de comparar el equipo que cosió la primera estrella en el pecho en Sudáfrica 2010 con este bloque que persigue la gloria eterna en tierras norteamericanas. Dos épocas, dos libretos, pero un mismo orgullo.
La construcción de ambos finalistas arranca desde la pizarra y la gestión humana de dos técnicos con un aura compartida: la serenidad y la amabilidad. Vicente del Bosque, que dirigió la selección entre 2008 y 2016 (ganó el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012), y Luis de la Fuente, al mando de la absoluta desde 2022 (ha la Liga de Naciones 2023 y la Eurocopa 2024).
Del Bosque comandó en 2010 un transatlántico repleto de capitanes. Su gran triunfo no fue puramente táctico, sino diplomático. Logró pacificar un vestuario tensionado por la guerra civil de los clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona, fusionando ambos bloques en una causa común. El salmantino apostó por el orden jerárquico, la pausa y el respeto a una idea heredada de Luis Aragonés.