© hoy.esCarlos III corona su viaje a EE UU con un discurso histórico ante el Congreso
«La historia que empezó como una rebelión contra la corona regresó al Capitolio convertida en una alianza indispensable para un mundo más peligroso», dijo el monarca, quien se acababa de reunir con Trump en la Casa Blanca. Al presidente le expresó apoyo, solidaridad y simpatía por el atentado sufrido, y afirmó que esos actos de violencia «nunca tendrán éxito».
Carlos III y Trump se conocen desde hace años, y el rey llegó a Washington con una misión implícita: ayudar a recomponer una relación bilateral tensionada por las diferencias entre la Casa Blanca y el Gobierno laborista de Keir Starmer, en especial por la guerra de Irán, la política energética y la inmigración. El presidente de EE UU ha expresado admiración personal por la familia real británica y distingue a la monarquía del Ejecutivo de Londres. Esa afinidad convierte al rey en una figura útil para rebajar la fricción política sin entrar directamente en ella.
Su visita funcionó así como una operación de diplomacia simbólica, la de recordar la historia común, envolver la disputa en ceremonia y presentar la «relación especial» como algo más profundo y duradero que sus desacuerdos actuales.