© canarias7.esAlemania y el nuevo Gobierno británico siguen adelante con su misil de largo alcance
En relación con la guerra, Merz y Burnham reafirmaron su voluntad de «continuar proporcionando un apoyo integral a Ucrania y aumentar la presión sobre Rusia». Confirmaron la continuidad del formato E3 -el grupo que reúne a Berlín, París y Londres- y también que seguirán adelante con el apoyo al Tratado de Kensington, el pacto de amistad germano-británico firmado hace un año con el anterior 'premier', Keir Starmer.
Este último documento incluye un proyecto de armamento de relevancia para Europa y altamente secreto, aunque su existencia ha sido confirmada por varios medios a ambos lados del Canal de la Mancha. Se trata del programa DPS (Deep Precision Strike, en castellano Golpe de Precisión Profundo), el más prestigioso plan de la nueva cooperación entre Alemania y el Reino Unido que desarrolla un misil de precisión con un alcance de 2.000 kilómetros, que debería estar listo en 2034 y que podría usarse para destruir las líneas de suministro de Vladímir Putin dentro de Rusia en caso de emergencia.
Nunca antes Alemania y el Reino Unido habían colaborado a este nivel en cuanto a política de seguridad. Durante la Guerra Fría, los germanos fueron un socio no operativo en este ámbito y, dentro de la UE, los escasos esfuerzos quedaban diluidos en el caldo comunitario. La invasión de Ucrania ha cambiado sin embargo el escenario y por primera vez se ve Berlín como necesario, incluso imprescindible, en la defensa ante Putin.