© hoy.esXu Qinxian, el militar chino que se negó a ejecutar la masacre de Tiananmen
No es casualidad, por tanto, que el olvido impuesto oculte también la historia de Xu Qinxian. A este hijo de frutero el arrojo le había caracterizado desde la infancia, por eso siendo todavía menor de edad se alistó como voluntario a la guerra de Corea. Sin embargo, su mayor acto de valentía no fue tomar las armas sino todo lo contrario: Xu dijo que no.
El general del 38º Grupo del Ejército, responsable de una unidad clave estacionada a las afueras de Pekín, desobedeció las órdenes directas de sus superiores y se negó a marchar con sus soldados hacia la capital. Le preocupaba, diría después, «el potencial de un conflicto a gran escala y un baño de sangre», y no quería «pasar a la historia como un pecador».
Ahora bien: el silencio del autoritarismo tiene fisuras. Por alguna de ellas se filtró la dignidad ética de su negativa, inmortalizada en la grabación de su testimonio ante un consejo de guerra. El archivo, de seis horas de duración, fue difundido el pasado noviembre sin que su fuente haya trascendido.