© hoy.esUna ministra en pronóstico reservado
Anestesista de oficio, su nombramiento como ministra de Sanidad en 2023 fue muy bien recibido por los profesionales, que, tras los dramáticos años de la pandemia, creían que una de los suyos iba a entender el complicado horizonte que afrontaban los servicios públicos post-covid. Y en los primeros tiempos, así pareció ser, con un nuevo equipo ministerial volcado en escuchar las necesidades del sector.
Pero la prueba de fuego llegó en marzo de 2024, cuando el Ministerio se lanzó a reformar el Estatuto Marco del personal de los servicios de salud, que llevaba 20 años sin actualizarse. Con el nuevo texto, se trataba de dar respuesta a algunas de las demandas de los trabajadores, como las largas jornadas laborales o las guardias de 24 horas.
La negociación, sin embargo, se ha estancado durante casi dos años en un punto esencial que García no es capaz de resolver. Los médicos exigen un estatuto propio al considerar que sus responsabilidades, su formación y sus riesgos no son comparables a los del resto del personal sanitario, pero el Ministerio no da su brazo a torcer porque cree que un marco privilegiado para los doctores rompería la unidad de los equipos sanitarios y crearía nuevas reivindicaciones en otros colectivos.