© canarias7.esUn reloj antes que un móvil: la apuesta por introducir la tecnología infantil con límites
Cada vez más familias se enfrentan a la misma pregunta: cuándo dar a un hijo su primer teléfono móvil. Para muchos padres, el smartphone ofrece tranquilidad -permite saber dónde está el niño o mantener contacto en cualquier momento-, pero también abre la puerta a un ecosistema difícil de controlar: redes sociales, vídeos infinitos, juegos en línea o compras digitales.
Los datos reflejan esa tendencia. Según estudios sobre hábitos digitales en menores, cerca de siete de cada diez adolescentes en España ya disponen de un móvil propio antes de los 15 años y muchos comienzan a utilizar internet antes de cumplir los once. Ese acceso temprano ha alimentado un debate cada vez más presente en colegios, familias y especialistas en educación: cómo acompañar a los niños en su relación con la tecnología sin exponerlos demasiado pronto a sus riesgos.
En ese terreno intermedio se sitúan los relojes inteligentes infantiles, una categoría tecnológica que en los últimos años ha empezado a ganar presencia en el mercado. Se trata de dispositivos conectados que permiten realizar llamadas, enviar mensajes o compartir la ubicación, pero sin incluir el acceso libre a aplicaciones o redes sociales.