2Foto© larazon.esSimeone le da la vuelta al calcetín en el Camp Nou
No fue solo un triunfo. Fue un giro. Un cambio de lógica. Una manera distinta de imponerse a un rival que durante años le había empujado a jugar incómodo, a perseguir sombras largas y a asumir derrotas repetidas. Esta vez, el Atlético hizo lo que mejor sabe: golpear cuando el partido lo permite y desaparecer cuando el contexto lo exige. Dominó los momentos, no la pelota. Y eso bastó.
El partido se inclinó también por una circunstancia decisiva: la expulsión de Cubarsí al inicio de la segunda parte dejó al Barcelona con diez durante toda la segunda mitad. Pero reducir la victoria a una cuestión numérica sería simplificar en exceso. El Atlético ya había entendido antes qué tipo de encuentro necesitaba. Preciso, corto, quirúrgico. Dos golpes, dos goles, y una eliminatoria encarrilada.
El resultado tiene un peso simbólico que trasciende la noche. Simeone nunca había ganado en el Camp Nou. Ni en Liga, ni en Copa, ni en Europa. Y eso que su historia frente al Barcelona es larga: 45 enfrentamientos, más que ningún otro técnico en este duelo, con un balance claramente desfavorable (8 victorias, 12 empates y 25 derrotas). El Barça ha sido, probablemente, su rival más incómodo. Su verdadera piedra en el zapato.