16Foto© larazon.esSánchez mantendrá su pulso sobre el gasto en defensa con un Trump muy crítico con el Estado español
Los líderes de los países de la OTAN viajarán mañana a Ankara para enfrentarse a una de las cumbres más delicadas de los últimos años en la Alianza Atlántica. Les espera, ni más ni menos, el examen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, muy molesto por la escasa implicación de los países europeos en su andadura militar contra Irán.
Con este mal humor encima, pasará revista a los aliados para comprobar el avance en el gasto en defensa después de que, en la anterior cita el año pasado en La Haya, aceptaran elevar el objetivo al 5% del producto interior bruto (PIB).
“Es una evaluación que algunos países fallarán y otros pasarán con nota”, avisó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, hace unas semanas en la última reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, donde ya fue muy duro contra aquellos países que, como España o Italia, negaron a EE.UU. el uso de sus bases militares para la campaña de Trump en Irán. El enfado no solo ha aumentado la tirria de Washington contra España, sino que también le ha llevado a una pataleta contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que seguramente acapare muchas de las miradas.