© hoy.esMichele Ruol, el anestesista al que susurran los objetos y los bosques
El resultado es 'Inventario de lo que queda cuando el bosque arde' (Siruela), una raro artefacto narrativo, tan conmovedor como esperanzador, que ha cosechado un enorme éxito en Italia -fue finalista del premio Strega- y traducido ya a varios idiomas. «La foto de los chicos que hay en la mesita del recibidor es la misma que se ha usado para la lápida», es la rotunda primera frase de un libro construido sobre el vacío y la ausencia.
Los 'narradores' son noventa y nueve objetos de la casa abandonada de una familia devastada por la muerte de sus dos hijos en un accidente de tráfico. Ruol desentraña el intenso y cambiante dolor de los padres durante dos décadas. «No quería contar solo el catastrófico incendio. Y eso necesitaba tiempo, como ocurre con nuestras vidas», explica el autor. «La vida no se para, como el bosque, que vuelve a germinar tras el incendio, aunque no brote exactamente igual. La vida siempre halla nuevos modos y nuevos espacios», resume.
«Los objetos absorben la historia y la memoria de quienes los poseen. No están vivos, claro, pero tampoco son inanimados. Son como talismanes que nos hacen recordar. Son tangibles y perduran. Resisten el final de nuestras relaciones e incluso a nuestra propia muerte», enumera un Ruol atento siempre a lo que dicen las cosas.