2Foto© lavanguardia.comMedio siglo sin Mao Zedong
La China que este miércoles celebrará el 50 aniversario de la muerte de Mao Zedong tal vez no sea el paraíso comunista con el que soñó. Pero su peso en el mundo debe superar de calle las expectativas más salvajes del Gran Timonel. No solo por seguir sus directrices sino, sobre todo, por desviarse de ellas.
La conmemoración, en cualquier caso, será más discreta que la de los 130 años del nacimiento de Mao, en 2023. Probablemente porque el Partido Comunista de China (PCCh) evita examinar sus 27 años en el poder. El revisionismo lo carga el diablo y es más seguro poner en la alacena su busto de fundador de la República Popular. Más allá del bien y del mal. O para ser exactos, como alguien “que acertó en un 70% y erró en un 30%”, como se zanjó en los ochenta.
El maoísmo pasó a la historia, pero su sello fundacional está en todas partes y sigue marcando el presente, pese a la gran apertura de Deng Xiaoping y la actual regeneración de Xi Jinping. Reducirlo a un icono, un cuerpo embalsamado y un retrato gigante en Tiananmen es quedarse en la superficie.