6Foto1Video© laverdad.esMás miedo que riesgo: un epidemiólogo canario rebaja la alarma por el hantavirus
El miedo es algo cotidiano fuera de contexto. Por ejemplo, un payaso o un pasillo son solo eso, un payaso o un pasillo, hasta que ... mutan, como la niebla solo es un efecto que impide la visibilidad; o bien un susurro, que puede ser una forma de seducir al que está enfrente pero es algo que te contrae el espinazo si suena de noche y estás solo.
El miedo es lo que perturba nuestra conciencia, que se lo digan a Stephen King: «Tememos al caos. A lo extraño. Tenemos miedo al cambio y la interrupción, y eso es lo que me interesa», dice el maestro del género del terror, que escribe libros valiéndose de esta máxima como el que narra una rutina de gimnasio.
Porque el miedo se entrena, y deberíamos de estar cada vez más acostumbrados a esa emoción, pero da igual las veces que nos acerquemos a ella en películas y en libros, en experiencias más o menos traumáticas, que siempre nos pilla desprevenidos y con la piel dada la vuelta, reactivos como recién nacidos, como terneros temblorosos ante un depredador.
