© ideal.esManuel Llamas, una hoja de servicio inmaculada ahora sepultada en las 'cloacas'
Nació en 1959 en La Viñuela, en la Axarquía malagueña, y siguió la estela familiar de su padre. Pasó por la Academia General Militar de Zaragoza y salió teniente en 1983. Su primer mundo profesional fue el Grupo Antiterrorista Rural, antecedente del GAR, cuando ETA obligaba a los jóvenes oficiales a aprender deprisa y sin red. Después llegaron Información en Navarra, la seguridad de la Casa del Rey, Tenerife, Melilla y Granada.
No fue un militar de currículo estrecho. Se licenció en Derecho, se doctoró en Ciencias Políticas, estudió Criminología y cursó un máster en seguridad global. Ejerció incluso como abogado del Estado sustituto. Un perfil altísimo de formación en una época en la que en la Benemérita no era muy habitual. Fuera de España pasó por el cuartel general de la OTAN en Sarajevo y por un proyecto europeo en Guatemala. Dentro del cuerpo conoció la UCO y, ya como general, dirigió la Jefatura de Policía Judicial de la que depende esa unidad.
En una entrevista de 2019 habló de su regreso a aquel mundo como un «rejuvenecimiento» y dejó un elogio que ahora resulta incómodo: los agentes de la UCO eran «mucho mejores» que en su época. Ese año recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Después encabezó el Gabinete Técnico, ascendió a teniente general en 2021 y asumió el Mando de Personal. En diciembre de 2023, Marlaska le entregó la DAO, el despacho desde el que se coordinan las operaciones del cuerpo.