2Foto© laverdad.esKeir Starmer, el abogado que plantó cara a McDonald's
Starmer (Southwark, 1962) saltó tarde a la primera línea pública pese a que respiraba laborismo desde la cuna. Su padre, que exigía silencio en casa cuando leía 'The Guardian' y no soportaba a Margaret Thatcher, trabajaba como fabricante de herramientas y su madre ejerció como enfermera hasta que la artritis se lo permitió. Era un hogar de clase obrera en la zona rural del sur de Inglaterra donde no extrañó que uno de los cuatro hijos, precisamente al que habían bautizado con el nombre del fundador del Partido Laborista, Keir Hardie, se afiliara con 16 años a las juventudes de esta formación.
Eran finales de los setenta y, mientras sonaban Bay City Rollers o The Jam en su casete, Starmer exprimía la beca en la prestigiosa Reigate Grammar School antes de dar el salto a la universidad para estudiar Derecho. Primero en Leeds y después en Oxford, mientras colaboraba con publicaciones progresistas.
En su carrera como abogado participó en todos los grandes litigios de la izquierda, con un papel destacado en los procesos para la suspensión de penas de muerte en países caribeños y africanos de la Commonwealth. Quienes le vieron trabajar entonces hablan de un letrado extremadamente minucioso.