© laverdad.esJamenei ya nombró a su sucesor por si es eliminado
Una de la opciones de Donald Trump siempre ha sido lanzar un ataque preciso contra el Líder Supremo y su hijo Motjaba, a quien se baraja como posible sucesor a pesar de que carece de un respaldo absoluto por su falta de popularidad. La intervención del segundo hijo de Jamenei en los asuntos políticos y de seguridad del país ha crecido notablemente y posee una gran influencia sobre la Guardia Revolucionaria.
El máximo dirigente persa ha dado órdenes precisas para su propia sustitución y establecido una compleja cadena de reemplazos en su círculo político y militar más cercano. No ha querido dejar nada al azar. Su objetivo es que el sistema teocrático de gobierno sobreviva a un conflicto armado con EE UU y ha instruido a la Policía y los 150.000 miembros de la Guardia Republicana para que repriman las revueltas populares que pudieran producirse tras un ataque militar o una caída de la cúpula actual.
El miedo a un derrocamiento y a la fuerza de la calle está muy presente. Porque esta última ha vuelto. Miles de ciudadanos se manifestaron tras cumplirse el final de los 40 días de duelo por las víctimas de la matanza de enero, cuando la presión policial y militar causó entre 7.000 –los ya identificados– y 30.000 fallecidos.