8Foto© hoy.esImanol Pradales apela a la integración cultural de los inmigrantes en su mensaje de Fin de Año
La costumbre del mensaje navideño del mandamás la impuso Franco y la han seguido los dos jefes del Estado que le han sucedido a título de Rey: Juan Carlos I y Felipe VI. Es una característica de nuestra España de hoy que desde sus orígenes se ha replicado esta costumbre en cada uno de los reinos de taifas que hemos dado en llamar comunidades autónomas. Cada lehendakari o presidente de las 17 autonomías se ve a sí mismo como un pequeño rey, como aquella criatura de Otto Soglow que leíamos en el TBO de aquellos años.
En el caso del nacionalismo vasco, esto es especialmente sensible, quizá porque el sueño húmedo de todos ellos, que repiten sin desmayo (los vascos nunca hemos tenido rey) es rigurosamente desmentido por la historia desde la Edad Media según la tradición juradera.
El rey juraba guardar los fueros principalmente bajo el árbol de Guernica, frente a la Casa de Juntas y junto a la ermita de Santa María la Antigua. En compensación, los junteros lo acataban como señor de Vizcaya.