© canarias7.esEl Tour vuelve a ser patrimonio de Pogacar
Son días de calor extremo en los Pirineos. Apenas corre el aire. Solo se levanta cuando el UAE acelera la marcha. El equipo emiratí no perdona tampoco la tercera etapa. Tiene a los dos ciclistas más rápidos en una cuesta de poco más de un kilómetro al 7%: Isaac del Toro y Tadej Pogacar.
Por qué renunciar a lo más preciado del ciclismo, la victoria, si el precio a pagar es tan solo el sudor de la frente. Lo resuelven fácil. Los compañeros trabajan, el mexicano pone al límite a los rivales, los estruja, les quita el aire y le deja en bandeja el triunfo a su líder. Al nuevo maillot amarillo. El soberano del Tour.
Su pareja, la ciclista Urska Zigart, publicaba el viernes una imagen en la que Pogacar examinaba cada uno de los maillots amarillos que disponía, amontonados todos en una cama de noventa. A su hogar llevará al menos uno más, conseguido después de arañar dos segundos a Jonas Vingegaard con una aceleración de 200 metros. Con la bonificación, recupera en dos días el tiempo que ganó el danés en la contrarreloj por equipos y deja patente su superioridad sobre el resto de oponentes.