4Foto© laverdad.esEl PSG de Luis Enrique sigue siendo el rey
Rozó la gloria el cuadro londinense, esa que todavía no ha saboreado a pesar de su brillante historia, pero se la negaron los penaltis. Primero en el tiempo reglamentario, cuando Dembélé derribó una muralla que parecía hasta ese momento inexpugnable, y luego en la tanda que resolvió la batalla de Budapest, cuando los errores de Eze y Gabriel Magalhaes tuvieron la última palabra. No hizo falta ni una parada de Safonov, pues el inglés y el brasileño remataron fuera y premiaron la iniciativa del PSG en una final que no tuvo nada que ver con la exhibición de hace un año frente al Inter de Milán.
Y es que este equipo hegemónico que ha construido Lucho en el Parque de los Príncipes gana avasallando o en el filo de las penas máximas. Hay campeón para rato, de una forma u otra, y después de convertirse en el segundo conjunto capaz de repetir título en la era Champions, ahora tiene el reto de alcanzar las tres coronas consecutivas del Real Madrid de Zidane entre 2016 y 2018.
El desenlace fue el mismo que en Múnich en 2025, pero con un argumento completamente distinto. A pesar de que tal y como cabía esperar, el escenario inicial de la final concedió el balón al PSG, un conjunto más acostumbrado a ocupar posiciones cercanas al área rival que este pragmático Arsenal, la sorpresa estaba a la vuelta de la esquina.