3Foto© hoy.esEl mejor de los tiempos: el caos, la tensión y la alegría en Nueva York que encumbraron a España
La organización de la final del Mundial no estuvo a la altura del partido. La presencia de Donald Trump provocó que se multiplicaran las medidas de seguridad, de por sí ya muy estrictas en un duelo de esta magnitud. A diferencia del resto de partidos del torneo, el Servicio Secreto tomó el mando de las operaciones al practicar los registros, labor que
hasta ahora había recaído en los voluntarios, y el proceso se ralentizó muchísimo. Además, para extremar las medidas de seguridad se redujeron las puertas de entrada. Por ejemplo, para todos los voluntarios, trabajadores y medios de comunicación solo se habilitó una.
Estamos hablando de miles y miles de personas agolpándose en una sola puerta, formando un caos monumental y provocando horas de espera para poder entrar. El operativo de seguridad se redujo a los controles, pero no había nada previsto para estas aglomeraciones que causaron algún incidente, ya que las colas no estaban organizadas de ninguna manera. Una pésima manera de encarar toda una final.