© canarias7.esEl caso Nataliia Solomykina, dos años de un crimen invisible
El caso Nataliia Solomykina, la mujer ucraniana desaparecida en Valencia hace ahora dos años, se ha convertido en un rompecabezas macabro con piezas que la Policía trata de encajar. El complejo sumario de lo que parece ser un crimen sin cadáver tiene un único sospechoso, el marido de la víctima, Vitalii S., por una serie de indicios que apuntan a una desaparición forzosa tras una discusión de la pareja el 25 de abril de 2024.
Los investigadores del Grupo de Homicidios subrayan como elementos incriminatorios un «apagón digital» de siete horas en los dos teléfonos del investigado el día que se pierde el rastro su mujer, heridas sospechosas en sus manos descubiertas días después y la compra previa de una trituradora de carne profesional. Estos indicios, sumados a la tardanza de 48 horas en denunciar la desaparición de su esposa y su inusual urgencia por lavar el maletero de su coche, han reforzado la hipótesis policial de una muerte violenta con un calculado plan de ocultación del cadáver.
Una de las líneas de investigación de la Policía sitúa el posible destino del cuerpo de Nataliia (en el caso de que esté muerta) en la planta de tratamiento de residuos Los Hornillos en Quart de Poblet. Tras seguir el rastro digital de uno de los teléfonos móviles de la mujer desaparecida, los investigadores comprobaron que el itinerario coincide con la ruta que realiza todas las noches uno de los camiones del servicio de recogida de basura.