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De Buzz Lightyear a Dory: así puedes entrar en el mundo de Pixar en Zaragoza3Foto© larazon.es

De Buzz Lightyear a Dory: así puedes entrar en el mundo de Pixar en Zaragoza

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El mundo está cambiando. Pero lo inquietante no es el cambio, es su dirección.

Porque ya no hablamos solo de economía o de política. Hablamos de guerra sin rodeos. De muertos que no conocemos pero que existen. De familias que desaparecen de un día para otro y pasan a engrosar cifras que se repiten en titulares con una frialdad que cuesta digerir. Daños colaterales, dicen. Como si nombrarlo así redujera el impacto de una vida que ya no está. Pero hay algo peor que esa palabra. Y es lo rápido que nos acostumbramos a escucharla.

Y mientras tanto, el mundo funciona. O eso parece.

Las tensiones no son una excepción, son la normal. Hay varios puntos del mapa donde el equilibrio es tan frágil que basta un movimiento en falso para que todo se tambalee. No hace falta entrar en nombres constantemente; basta con entender la lógica: grandes potencias midiendo fuerzas, territorios estratégicos convertidos en piezas de un tablero que no controlamos y decisiones que se toman lejos, pero que acaban filtrándose en lo más cotidiano.

Un ejemplo claro es el Estrecho de Ormuz. Por ese punto pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. No es un dato anecdótico. Es la razón por la que cualquier tensión ahí se traduce casi de inmediato en algo tan concreto como el precio del combustible, del transporte, de los alimentos. Es decir, en el coste de vivir. Pero incluso eso: los precios, la inflación, lo que pagamos cada día, es solo la parte que nos toca. No la más grave.