© hoy.esCuba lucha contra la oscuridad: así sobrevive el país al bloqueo de Trump
Ironías de la vida, el vuelo a La Habana parte desde el aeropuerto de Madrid a la misma hora y en la puerta de embarque contigua al que se dirige a Nueva York. Estos dos mundos a los que en ese momento separan solo unos pocos metros tienen en realidad un abismo entre sí.
Y se refleja a la perfección en las colas de los pasajeros que aguardan para abordar: en la que se dirige a la superpotencia capitalista abundan los maletines y las conversaciones sobre los planes de negocios o de vacaciones; en la que pone rumbo a la isla comunista la gente comenta cuánto duran los apagones, cómo el litro de gasolina ha alcanzado ya los nueve euros en el mercado negro y los problemas de sus familiares para recibir asistencia médica.
Diez horas más tarde, el aeropuerto José Martí de La Habana se encuentra sin electricidad, buen preludio de lo que sucede en el país caribeño desde el pasado 3 de enero, cuando las fuerzas estadounidenses abdujeron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, para controlar el país a través de la títere Delcy Rodríguez. Se cortó entonces el flujo petróleo venezolano a Cuba, crítico para su sector energético, se agudizaron los endémicos apagones y las gasolineras se quedaron secas. Hay quien duerme junto a las ellas para lograr los 20 litros subsidiados, cuya asignación puede demorarse semanas.