© ideal.esCamus vuelve a Menorca como abanderado de la fraternidad
«La fraternidad está en peligro de extinción: ya no miramos al otro», lamenta Sandra Maunac, directora de las Trobades y alma de los encuentros impulsados por su padre, Miguel Ángel Moratinos. Este año han premiado a Cristina Fernández Cubas, maestra del relato y espejo literario de la rebeldía camusiana contenida en el conocido lema 'Me rebelo, luego somos'.
Catalina María Cardona Fedelich, abuela materna de Camus, fue una campesina obligada a buscar lejos de su Sant Lluís natal, en el oriente menorquín, un lugar donde superar el hambre y la pobreza. Emigró a Argelia, donde nacería la madre de Albert Camus, hijo de Lucien, un bracero francoargelino, un 'pied noir', un ciudadano de segunda clase, por lo que Camus se sentiría a veces extranjero tanto en Argelia como en Francia.
Camus regresa cada año a Menorca como epítome del espíritu y sentir mediterráneo en el ámbito intelectual y literario. Como «un mediterráneo total» calificó el gran periodista Jean Daniel al referente de la rebeldía, la justicia y el humanismo. «Su inspirador pensamiento y su obra puede servirnos en el convulso mundo de hoy para intentar comprendernos mejor y buscar la manera para construir un futuro mejor», dice Sandra Maunac. Los encuentros buscan así «unión en la desunión» articulando «un espacio de pensamiento crítico en una isla de luz».
