2Foto© canarias7.esBédar llora a sus vecinos sorprendidos en una trampa mortal: «Eran parte del pueblo»
La identificación de los perfiles de las víctimas mortales evidencia el fuerte arraigo de la comunidad internacional en la zona. De los doce fallecidos, uno es de nacionalidad española y los restantes son ciudadanos de origen británico y belga. Uno de los grupos de fallecidos, conformado por cuatro personas, lejos de ser turistas de paso, eran residentes estables en las zonas de diseminados de Bédar, un pequeño municipio de unos 900 habitantes que se encuentra completamente roto por el dolor tras confirmarse la pérdida de sus vecinos.
La cercanía y el impacto de la catástrofe en el pueblo han quedado reflejados en las emotivas palabras de su alcalde, Ángel Collado. El regidor, visiblemente afectado por el desenlace, ha recordado que se trataba de personas muy integradas en la vida local desde hacía dos décadas: «Eran vecinos que llevaban en Bédar muchísimos años; la relación era tan estrecha que incluso a alguno de estos ciudadanos extranjeros llegué a casarle yo mismo en el Ayuntamiento».
La dispersión geográfica del término municipal, con numerosas viviendas incrustadas en pleno monte forestal, facilitó que el avance rápido y veloz de las llamas sorprendiera a estas familias en sus hogares. Los cuerpos de emergencias y las autoridades locales fueron casa por casa dando instrucciones de seguridad conforme avanzaban las llamas. En unos casos, de evacuación. En otros, de confinamiento. Según las autoridades, en medio de la presión por el avance de las llamas varias decenas de personas habrían desechado los consejos y el fuego les cercó.