2Foto© hoy.esÁngeles de la guarda anónimos del incendio de Los Gallardos
Sus nombres apenas han trascendido. Tampoco buscaban hacerlo. Son solo cinco ejemplos de una solidaridad mucho más amplia que se extendió por toda la comarca durante las jornadas más duras del incendio. Vecinos que ofrecieron alojamiento, empresarios que donaron alimentos, voluntarios que cuidaron de personas y animales o amigos que no dudaron en acudir cuando alguien los necesitó. Gestos anónimos que, sin formar parte del operativo de emergencias, también contribuyeron a sostener la tragedia.
Javier fue uno de los muchos vecinos que, durante las horas más críticas del incendio, acudieron a echar una mano a familiares y amigos cuyas viviendas se encontraban amenazadas por las llamas. En cuanto supo que el fuego se acercaba a la finca de unos conocidos, se desplazó hasta allí para comprobar que estaban bien y colaborar en todo lo que fuera necesario. «Yo solo quería ayudarlos y saber que estaban bien», asegura.
La escena que encontró al llegar era la misma que se repetía en muchas viviendas amenazadas por el fuego. La montaña ardía a escasos metros, el humo comenzaba a cubrir el entorno y los propietarios trataban de poner a salvo todo lo que podían antes de una posible evacuación. Mientras unos sacaban vehículos, herramientas o enseres de valor, otros intentaban proteger las fincas del avance de las llamas.