© canarias7.esAdrian Newey saca las vergüenzas de Aston Martin: «Estábamos usando sistemas heredados de Jordan»
El veredicto del genio de la aerodinámica es una enmienda a la totalidad de la gestión interna de la escudería. Aston Martin ha competido en la élite con los pies de barro, fiando su suerte a una inversión mastodóntica que olvidó actualizar lo más importante: sus propios procesos de trabajo. Ahora, con el agua al cuello, Newey fía todo a una carta desesperada en el Gran Premio de Hungría, un todo o nada que decidirá, además, si Fernando Alonso tira la toalla definitivamente.
La autocrítica de Newey arranca con una confesión que evidencia una alarmante falta de previsión en los despachos: el coche de 2026 no pisó el túnel de viento hasta mediados de abril de 2025. Un pecado original que los condenó a nacer rezagados. «A toro pasado, probablemente nos pusimos demasiadas expectativas a nosotros mismos», reconoce el británico, asumiendo que han estado «a la defensiva desde el principio».
Ese retraso crónico derivó en un monoplaza lastrado por el sobrepeso debido a las urgencias de diseño. «Cuando diseñas con prisas, el peso es lo primero que sufre porque no tienes tiempo de optimizarlo todo a fondo», añade. Para colmo, el propio Newey admite haber pecado de soberbia al imponer un concepto aerodinámico arriesgado sin haber tenido el tiempo material para testar alternativas: «Aerodinámicamente, tomamos una dirección audaz —que fue impulsada principalmente por mí— sin el lujo de explorar múltiples conceptos en profundidad».