2Foto© laverdad.es«Vivimos momentos de tensión porque nos jugamos la vida»
A los mandos de uno de estos hidroaviones iba el piloto almeriense Juan Manuel Muñoz López, que cuenta con familia materna en la comarca del Levante –Zurgena, Huércal-Overa y Cuevas del Almanzora– y esta misión tenía, por ello, un componente emotivo. «Estoy acostumbrado a ver esos terrenos con la estampa habitual y ver miles de hectáreas calcinadas y otras en un frente de llamas ha sido muy sorprendente», traslada a este medio, «es ver la zona de 'casa' en llamas».
La activación de la unidad llegó la misma mañana del viernes, 10 de julio, cuando las llamas se encontraban en su punto más virulento. Cuando la potencia del fuego asolaba todo a su paso. «Recibimos el aviso de prealerta para el incendio de Los Gallardos», explica Muñoz, que apunta que no pasó ni una hora cuando el Ministerio de Transición Ecológica dio la llamada al Centro de Coordinación para dar la orden de salida del destacamento de Salamanca, punto en el que se encontraba.
Con las coordenadas en mano y las frecuencias de coordinación aérea configuradas, realizaron un vuelo aparentemente normal que, al llegar a la zona de trabajo, se rompe. «Entramos en la frecuencia de extinción. Es una banda aérea exclusiva para los medios que estamos actuando», describe el piloto, que, a sus 26 años, lleva dos temporadas apagando fuegos por el territorio nacional.