3Foto© laverdad.esUna Semana Santa en la hostelería marcada por la geopolítica
La hostelería española afronta una Semana Santa de exigencia, y no tanto de incertidumbre. A poco más de un mes para que arranque la primera gran prueba del año, el sector se prepara para un aumento de actividad que, salvo sorpresa meteorológica o imprevistos geopolíticos internacionales, seguirá las pautas de otros años: alta demanda del consumidor nacional, foco en los destinos clave (Sevilla, Valladolid, Madrid...) y sol y playa. Si bien la incógnita será otra: cuánto de esa actividad se convertirá en un beneficio real y sostenible para el hostelero.
Las previsiones invitan a un optimismo moderado. Según Exceltur, el turismo mantiene su peso estratégico, superior al 13% del PIB, con un crecimiento estimado para 2026 en torno al 2,4%-2,5%. Tras varios ejercicios de recuperación, el sector consolida su facturación, pero también se constata que ya no crece por inercia, lo que requiere un cambio de mentalidad para centrarse en la productividad y el control de los márgenes.
¿Cómo lograrlo? Hostelería de España señala que la energía, las materias primas, los alquileres y los salarios se mantienen en niveles elevados, lastrando el crecimiento y tensionando la demanda, especialmente la interior, que también se enfrenta a la inflación y a una cesta de la compra cada vez más cara. Y eso sin saber cómo las actuales tensiones internacionales (cierre de Ormuz, amenazas de bloqueo comercial entre España y Estados Unidos, aumento de la energía y gas...) pueden afectar al sector y al consumidor.