2Foto© ideal.esTrump se arriesga a enfrentarse a China para imponer la asfixia económica a Irán
En los últimos días y semanas, Trump y su Administración han obrado el último bandazo en la guerra contra el régimen de Teherán: una campaña económica que aísle todavía más a Irán de las finanzas globales y fuerce un acuerdo sobre su programa nuclear, el gran objetivo del presidente de EE UU. El problema es que cumplir con ese plan tiene un problema: requiere de una confrontación directa con China, el gran sustento de Irán. Y Trump tendrá que hacer equilibrios entre lograr un verdadero aislamiento de Irán y no abrir un nuevo frente con Pekín.
Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, han hablado de ello en las últimas semanas, en una indicación de su intención de dejar de lado la presión militar y centrarse en la presión económica. Es el tercer giro del conflicto con Irán, que ha pasado de la guerra total a la ofensiva diplomática y, ahora, a la presión económica. Una opción mucho más digerible que la militar para el votante estadounidense, también para el 'trumpismo', ahora que estamos a la vuelta de la esquina de las decisivas elecciones legislativas del próximo noviembre.
La materialización fue la rueda de prensa del lunes de Bessent, en la que dio forma al anuncio hiperbólico de Trump de unos días atrás: la llegada del 'Día D económico' contra Irán, en referencia al desembarco de Normandía, el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial.