3Foto© hoy.esTorre Pacheco, un año después
Allal Miloud tiene ganas de hablar. Elige una mesa en la cafetería que regenta en el barrio de San Antonio, en Torre Pacheco (Murcia), y la cubre rápidamente de botellines de agua fresca como muestra de cortesía.
Más tarde se negará a cobrarlos, como suele hacer con los adolescentes de la zona, una de las más deprimidas del municipio y la más golpeada por los ataques de grupos ultras de los que está a punto de cumplirse un año. Reúne a los jóvenes de vez en cuando en su local para darles algo que hacer y sacarlos de la calle. «Jugamos al ajedrez y yo pongo las bebidas de mi bolsillo», explica.
«Es para mejorar la situación, no solo de los marroquíes, también de los españoles, los ecuatorianos, de todas partes. Aquí no hay nada: ni campo de fútbol, ni centro juvenil, ni sala de teatro, ni nada de cultura».