2Foto© larazon.esMbappé se pierde el clásico
La noticia cayó como una bomba en el vestuario. Porque hasta última hora existía la idea de que, al menos, podría entrar unos minutos desde el banquillo. Era el plan previsto. El cuerpo técnico confiaba en apurar su recuperación y tener una bala más en el Camp Nou. Pero las sensaciones del delantero francés terminaron por romper cualquier escenario intermedio. Ni titular. Ni suplente. Ni convocatoria.
Y alrededor de esa ausencia hay mucho más que una cuestión física. Porque el ruido alrededor de Mbappé lleva días creciendo sin descanso. Desde aquella lesión en La Cartuja, el delantero vive atrapado en una espiral incómoda: molestias musculares, viajes inoportunos, gestos mal interpretados y un ambiente cada vez más áspero alrededor de su figura. En el club entienden que parte del problema no es la lesión, sino todo lo que ha ocurrido mientras intentaba recuperarse.
Su escapada a Italia, autorizada por los médicos pero mal recibida por una parte de la afición, dejó heridas internas. Tampoco ayudó que aterriza en Madrid unos minutos antes del partido de su equipo ante el Espanyol. Ni las imágenes difundidas a la salida de Valdebebas, sonriendo y bromeando en una semana especialmente tensa dentro del vestuario. Pequeños episodios que, sumados, han terminado construyendo un clima extraño alrededor de la gran estrella del proyecto.