4Foto© larazon.esLa Peña David Copito celebra su tradicional fiesta de goleadores
Pena, penita, pena da Ábalos mintiendo ante los jueces del Tribunal con descaro supremo. Nunca un personaje, creo, desde los tiempos del tenor Juan Tenorio, ha dado tanta pena al enfrentarse desnudo a la verdad pornográfica de su vida. Ya sé que penal viene de pena, no de pene. Qué pena. Pero el caso, señoría, se las trae en tal sentido. Dígalo Koldo, el escudero procaz.
Pero con este hombre, nada menos que todo un hombre, un macho socialista y feminista hasta las trancas, enamorado hasta el tuétano, como su jefe, y con la nariz más larga que este de tanto mentir en público y en privado; con este hombre, digo, se confunden todas las categorías, humanas y divinas. Qué pena.
El horizonte penal del semental de marras es inversamente proporcional a sus éxitos sexuales. Koldo lo sabe mejor que nadie. Su amo y señor no tiene igual. Pagaba por estar enamorado y el corazón partido le funcionaba como un fondo de inversiones a corto, medio y largo plazo. Dónde estará el fruto de tanta mordida, tanto bocado suculento y tanta caricia sensual.