© laverdad.esEl fuego del suroeste de Francia gana terreno: está a 15 kilómetros del área metropolitana de Burdeos
Lo peor, no obstante, no es la cercanía a la ciudad, sino que la situación parece ingobernable. Así lo ha admitido el ministro del Interior Laurent Nuñez: «La situación sigue siendo muy desfavorable». Durante la noche, las llamas «se intensificaron de nuevo y avanzaron de manera errática hacia el núcleo urbano», añadió Nuñez.
Ante esta situación, se evacuaron cinco municpios más. La imagen de los alrededores es desoladora: parecen pueblos fantasmas. Y los gendarmes patrullan las calles para comprobar que los vecinos se han marchado y no hay saqueos. En el lugar, trabajan ahora mismo 2.500 bomberos, incluido un contingente llegado de Suiza, así como 1.500 militares y 1.200 policías y gendarmes. Esta mañana se han desplegado 18 aeronaves.
El alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, asegura que pese a la cercanía del frente, «la evacuación de la ciudad no está sobre la mesa». Sus palabras intentan tranquilizar a la población: «El fuego está más al sur, en la afueras, pero no avanza por el flanco occidental», que sería el que podría amenazar al núcleo urbano. De hecho, la ciudad sigue siendo el punto al que muchos desalojados son trasladados para recibir atención y techo hasta que puedan volver a sus casas.