© canarias7.esEl ‘elfo’ de origen vasco que se ha convertido en una estrella
Mientras el protagonista de 'Frankenstein' hunde sus raíces en la localidad vizcaína de Ondarroa, los Aramayo lo hacen en Gipuzkoa. «Mi abuelo se fue de San Sebastián y acabó en Gales con mi abuela. Trabajó en Hull, donde yo nací, que entonces era un puerto pesquero enorme. Quería ser capitán de uno de aquellos arrastreros gigantes», recuerda. «Llegó a ser un hombre importante allí, con fama de estricto y algo intimidante. Murió en Hull, aunque siempre que podía iba a San Sebastián. A mí también me encanta Donostia y esa región», apunta en referencia a Euskadi.
Cuenta el actor de rostro anguloso y complicado que su padre «habla español» y que a él le da «un poco vergüenza no haberlo aprendido». Seguro que, si se lo propone, no tardará en dominarlo porque Robert se ha revelado como un gran estudioso, concienzudo hasta el extremo. Dicen que su interpretación en 'Incontrolable (I Swear)' es de las que hacen carrera, de esas que «enamoran», como afirmó Carlos Boyero, que pasa por ser uno de los críticos de cine menos complacientes del país. Para lograrlo no escatimó esfuerzos.
Antes de meterse en la piel de Davidson, Aramayo se empapó sobre el síndrome de Tourette, que para él, como para casi todo el mundo, no era más que una suerte de tic que te hace soltar palabrotas de manera involuntaria. El documental de la BBC 'John's Not Mad', rodado en 1989, fue una de las fuentes que le permitió descubrir que la enfermedad era algo «mucho más complejo». «Me impresionó.