© canarias7.esAndrés, la caída de un príncipe
Para comprender el impacto de esas imágenes es necesario recordar el clima de incertidumbre que había envuelto su partida. Cuando Argentina invadió las islas, el Reino Unido respondió con una fuerza que debía operar a miles de kilómetros de distancia, en condiciones meteorológicas extremas y sin bases cercanas.
Entre los oficiales destinados al portaaviones HMS Invincible se encontraba el príncipe Andrés, entonces subteniente de la Fleet Air Arm, formado como piloto de helicópteros Sea King. A diferencia de otros miembros de familias reales europeas que desempeñaban funciones militares principalmente ceremoniales o alejadas del combate, él insistió en permanecer con su unidad. El Gobierno de Margaret Thatcher sopesó retirarlo del despliegue por motivos de seguridad, pero finalmente se decidió que continuara en operaciones.
Durante el conflicto, el Sea King en el que servía como copiloto cumplió misiones de evacuación médica, transporte de tropas y suministros entre buques, enlace logístico y también operaciones de señuelo destinadas a reducir el riesgo de ataques con misiles antibuque. Estos helicópteros volaban a muy baja altura sobre el mar, en condiciones meteorológicas extremadamente adversas y con un elevado nivel de riesgo operativo.