© ideal.es'A 500 millas de casa', una road movie «física y emocional»
Charlie, que nació de forma prematura, ha acabado convirtiéndose en el centro y motor de la convivencia, no solo porque sus padres y su hermano se desvivan por él, debido a su salud algo más delicada, sino porque el pequeño, al que encarna vívidamente Dexter Sol Ansell, el coprotagonista de 'El caballero de los Siete Reinos', es un terremoto, un chiquillo atrevido y aventurero siempre dispuesto a la broma y al cachondeo. Poco o nada que ver con Finn, un adolescente más bien introvertido, al que le cuesta relacionarse con el sexo opuesto y cuya pasión es el dibujo.
Los primeros compases del largometraje de este cineasta británico, cuya trayectoria profesional se ha movido entre el documental y la ficción, dibujan a una familia bien avenida –Clare Dunne se mete en la piel de la madre y Michael Socha, del padre–, que vive en Sheffield, una ciudad ubicada al norte de Inglaterra, pero que cuando llegan las vacaciones se desplaza a Dingle, un pueblecito junto a la costa irlandesa, en el que viven los abuelos maternos (Deirdre Monaghan y Bill Nighy) y con los que los chavales se lo pasan de lo lindo.
La acción da entonces un salto temporal: hace años que la familia no tiene relación con los abuelos y las cosas en casa no parecen ir bien. Tras escuchar la enésima discusión entre sus padres, Finn y Charlie deciden huir de casa para evitar que sus padres los separen en el divorcio y poner rumbo a casa de sus abuelos, el último lugar donde recuerdan haber sido felices.